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Raku nace de la experiencia de Mauricio Zubirats, chef formado entre México y Japón de la cocina kaiseki de Ryugin en Tokio a los pasillos de Noma y de una relación con la cultura japonesa cultivada durante años en la práctica de la ceremonia del té, donde se aprende que recibir es un oficio: ofrecer lo mejor que se tiene en el momento exacto en que alguien llega. De ahí el nombre. Raku es alegria, y es también el barro modelado a mano para los cuencos de té: tibio, irregular, hecho para usarse. Aquí el comfort food japonés se sienta junto al café de especialidad y al té traído de Kioto, en un espacio sencillo y preciso, donde pocos elementos dejan lugar a lo más importante: la comida y quien viene a disfrutarla.

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